Han pasado 11 años de que María Música Sepúlveda Cavieres (25) imprimió para siempre su nombre en el Movimiento Estudiantil. Pionera en funar a una ministra de Educación, la “Mu”, como le llaman sus cercanos, hace cerca de seis años trabaja vendiendo sus productos en las afueras del Campus Beauchef. Una semana antes de la revuelta social de octubre de 2019, citó a la RBP en su local del Persa Bío-Bío para hablar sobre ministras, política, cannabis y obviamente, educación.

Por Gloria Gutiérrez y Paula Rivera

Fotografías por Marco Jiménez

En 2008 pasaron muchas cosas: Carabineros de Chile asesinó por la espalda al joven mapuche Matías Catrileo, la ministra de Educación Yasna Provoste fue suspendida de su cargo por una acusación constitucional, vino My Chemical Romance y aún resonaban ecos de la “Revolución Pingüina” que logró la derogación de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE).

Pero el alza del pasaje escolar y la inminente aprobación de la Ley General de Educación (LGE) que solamente era una nueva versión de la LOCE, fueron los motivos encendieron de nuevo la mecha del Movimiento Pingüino en 2008. El 14 de julio, y luego de intensas movilizaciones, la entonces ministra de Educación Mónica Jiménez fue increpada por María Música Sepúlveda ante su negativa de escuchar a las y los estudiantes y frente a la represión al Movimiento por parte del Estado.

Con un jarro de agua directamente a la cara de la ministra Jiménez, ese día, la Mu se anota en la historia de las funas nacionales y comienza un camino que jamás previó. Ahora, más de una década después, con su emprendimiento WeedMama, un hijo y años de estudio autodidacta, nos cuenta cómo ha sido su vida desde aquel épico episodio.

“Es loco, es como que la vida lo planificó. Suena súper místico y es súper mágico”, así parte recordando María Música el icónico momento vivido hace 11 años. “La semana ‘de’ fue loca, yo sentía algo en mi cuerpo, algo estaba pasando, algo me estaba pasando y no sabía qué. Sentía a la gente rara, yo me sentía extraña, de verdad sentí que me invadió una energía rara. Veía a la policía y sentía que algo me iba a pasar, porque todo se fue dando”.

Para ese entonces, el Movimiento estaba decayendo. Eran las vacaciones de invierno y en la última asamblea del semestre se comunica la invitación que el Ministerio de Educación les había hecho a las y los estudiantes secundarios. Los ánimos estaban caldeados y muchos no querían asistir a la convocatoria, donde también asistirán profesores jubilados. “Yo dije, pero vamos po’, para que no digan que no queremos conversar. Dejamos el petitorio en la mesa y nos vamos, hacemos acto de presencia”, recuerda haber dicho Mu.

Al llegar, cuenta que se encontró con los profesores jubilados que ya conocía por ser cercanos a su abuela, profesora normalista. Los profes le comentan a María Música que tienen una mini funa preparada: cuando la ministra suba al escenario, comenzarán a gritar, tirar panfletos y desplegar un lienzo por la deuda histórica. La Mu les comprometió el apoyo de la asamblea y entre todes, cuando llegó la ministra, comenzaron la manifestación.

- ¿Qué sentiste en ese momento?

Yo dije, chucha ahí está la ministra, tengo la oportunidad de hablarle antes que se vaya. Me puse al lado de ella y le dije “¿Sabe qué?, si usted quiere conversar de educación tiene que preocuparse de que no hayan cabros en Fiscalía Militar, de que no se esté reprimiendo de la forma en que se está reprimiendo, porque sino nadie va a tener ánimos de conversar”. Me doy cuenta que no me está escuchando y no da vuelta la cara ni nada, yo estaba al lado de ella, se ve en el video que yo estoy en su oreja hablándole y no, nada.

Frente a mí veo un jarrito de agüita que me palpitaba, como que me llamaba, de verdad fue súper mágico eso, porque una energía me invadió. En las películas que he visto, en las teleseries, la mujer está ahí con el hombre, no halla qué hacer y le dice “tú eres un descarado” y le tira el vaso de agua, yo eso sentí. Dije “y es una descarada po’”. Si fuera hombre yo le diría descarado y es mujer, le puedo decir que es una ¡descarada!



Desde ahí en adelante, cuenta que recibió apoyo de muchos movimientos sociales, pero también cuestionamientos de su figura política. “Todos esperaban mucho de mí, pero yo en ese minuto tenía mucha convicción y mucha magia dentro, sentía que iba a conquistar el mundo si me lo proponía, así muy Quijote, no tan estructurado el tema, no tan estudiado. Lo que yo creo que lo que esperaba la gente era que diera como un discurso político, pero tenía 14 años esa misma semana recién cumplidos y no podía hacer mucha teoría política”, recuerda.

- ¿Qué conclusiones has sacado en limpio después de todo esto?

De verdad a todos la vida nos prepara para algo, pero yo la escucho, y le hago caso -que es lo peor-. (...) No me arrepiento para nada porque en verdad siento que uno acá está por algo.


 

Luego del jarrazo, María Música fue aplaudida y ovacionada por el pueblo como un ejemplo de ímpetu y valentía. Sin embargo, fue expulsada del Liceo Darío Salas -actualmente uno de los más afectados con el proyecto Aula Segura- y se quedó sin la posibilidad de terminar primero medio. Sin matrícula en Santiago, viajó todos los días al Cajón del Maipo para estudiar. Hizo segundo medio en un colegio de Recoleta cuando había un alcalde UDI y, según sus palabras, “el director era un ex CNI, el inspector general un cura y la profe jefe pinochetista, por lo que tuvo que dejar el colegio. Un amigo que trabajaba en las escuelitas de reinserción del Programa de Integración Escolar (PIE) y del Sename, le dio un cupo.

Sobre esa experiencia comenta: “Conocí cabros que nunca habían ido al colegio y que tenían la misma edad que yo pero no sabían leer ni escribir. Otra realidad. Agarrándose a tajos todos los días, brigidamente drogados y delincuentes pero niños y eso me hizo tener una perspectiva más de cómo es el mundo”. Sin dejar de asistir al preuniversitario Rafael Moroto de la Universidad de Santiago, la Mu dio la PSU y entró a ingeniería en alimentos en la Universidad Tecnológica Metropolitana, sin embargo, tuvo que congelar.

- ¿Cuando estudiabas en la UTEM te interesó la política universitaria?

Seguí estudiando piola porque sabía que no me podía meter en nada político, estaba super funada y con todas las miras sobre mí. En ese tiempo recién había nacido mi hijo y como la UTEM está cerca al Pedagógico yo lo tenía en el jardín del Peda así que iba a darle leche y volvía, estaba así todo el día y a un profe se le ocurrió decir que me había visto encapuchada incendiando una micro en Macul con Grecia. Yo andaba con un pañal en el pecho porque me corría la leche y una profe me fue a decir que andaban diciendo eso de mí.

Si bien yo tenía una beca, no tenía trabajo. Mi almuerzo, desayuno y once era una fajita y un té verde. Comía nada porque la beca de alimentación me alcanzaba para eso y yo lo racionaba super bien, pero al segundo año me di cuenta de que ya no me entraban las cosas (de la U) porque tenía hambre y necesitaba plata. Empecé a vender películas en la U pero finalmente no pude seguir así y comencé a trabajar. Lo primero en lo que trabajé fue vendiendo Súper 8 en la esquina, en el verano (agua) mineral, y en otoño me puse a recitar poesía en la micro y así fui dándome vuelta con mi hijo. Después me junté con una amiga a pensar qué hacer porque estábamos en las mismas, sin plata, pero yo la motivé a que estudiara y ahora es técnico en educación diferencial. Empezamos a cocinar cubos y queques.

- ¿Cómo partió el tema de la cocina cannabica?

Un día hicieron una actividad cerca de la casa de mi amiga sobre un huerto comunitario y ahí conocí a mi pareja. Al tiempo estábamos todos con la onda de tener "la plantita" por lo que decidimos hacer aceite de cannabis y comenzamos a hacer queques, chocolates, trufas, cosas así, y los mismos vecinos nos dijeron que necesitaban aceite porque en el consultorio los remedios eran un hueveo y les dolían las articulaciones. Nos daba nervios y alegría porque, claro, hay estudios científicos pero sabes que los remedios hacen mal por alguna razón. Mejor algo natural.

Fue super bonito eso porque mucha gente que satanizaba la planta, como gente evangélica, se fue acercando a los alimentos y, como yo había estudiado eso, ya tenía la base de los procesos que me ayudó bastante. Hice WeedMama, un  emprendimiento con mi pareja para trabajar todo el tema en su amplitud a través de ese nombre. No tengo mucho tiempo para darle, así, como me gustaría, y también me gustaría terminar mis estudios para darle con peso.

- ¿Qué opinas de la situación actual del Movimiento Estudiantil (secundarias y secundarios en contra de Aula Segura)?

En primero medio entendí muchas cosas porque hice un trabajo de educación con un profesor de biología. Yo era de las más chicas del movimiento así que me decían “¿Oye y tu has leido esto?” y yo no había leído nada si solo iba en primero medio y veía Dragon Ball, pero me empecé a culturizar.

En un principio éramos todos mapuche y la educación mapuche era oral, no escrita, pero no por eso era menos, y me di cuenta de que teníamos que entender nuestras raíces primero, nuestra forma de ser, actuar, por qué somos tan peleadores. Mi abuela del campo fue profesora, en mi familia hay tradición de profesores normalistas. También estudié la historia de los profes normalistas y me di cuenta de que la educación tenía que ser algo más de piel, que conllevara un involucramiento. Por ejemplo, mi abuelita iba a hacer los catastros para los terremotos, alojaba gente en su casa, era como una asistente social en sus funciones como profesora y era bonito.

Ahí me di cuenta de que esta educación estaba mal, que había que derribarla y hacerla de nuevo. Pensé que si yo tenía 14 años y me había dado cuenta de eso, ¿por qué esos viejos culiaos de los partidos políticos se hacen los hueones?

La urgencia que yo sentía dentro, lo que no me dejaba tranquila era tratar de encontrar una solución, tratar de estudiar el tema. Desde chica se me puso la conciencia revolucionaria, esa necesidad de hacer la revolución como un deber y crecí con ese sentimiento de que yo no estoy aquí solo para aprovecharme del mundo, sino que también tengo que entregarle algo y eso es cambiar las cosas.

Cuando estaba en primero de ingeniería pensé que lo que falta es que los estudiantes hagan un proyecto educativo. En la noche me quedaba escribiendo un modelo basándome en el orden de la naturaleza, en la célula y todos sus organelos con funciones distintas, con el aprender y el taller según cada necesidad. Tiré esta idea en una asamblea pero fui romántica igual porque los hueones en las asambleas están mandados por partidos y no van salir de ahí ni escuchar la voz de una base.

- ¿Cómo ves la criminalización constante a los estudiantes secundarios? Sobre todo en los liceos tradicionales como el Darío Salas.

Horrible, porque dejaron a los estudiantes secundarios botados. Cuando yo estaba en la secundaria me hubiera gustado que vinieran los viejos a decirnos "cabros, ¿quieren cambiar la hueá?, hagámoslo juntos con nuestros conocimientos y su ímpetu de jóvenes. Podemos dejar la media cagá en Chile". Pero eso no pasó. ¿Por qué? Los viejos están con el culo a dos manos. Se rindieron ante el capitalismo, no tienen imaginación, entonces, nos dejaron solos y en este minutos los secundarios están más solos que nunca.

Si bien, es feo ese panorama, se va a poner peor. Entonces, yo no veo que esto vaya para bien, al contrario, no se está haciendo nada. La única opción que yo veo es que los cabros se organizaran de nuevo con un sentido claro y se tomaran el colegio e hicieran del colegio un espacio educativo libre, como la Universidad Abierta de Recoleta. Si dependiera de mí ojalá que la gente tome esa fuerza y acción.

- ¿Qué te pareció la funa la ministra de Educación Marcela Cubillos la displicente, que le quedó grande el poncho y todo eso…?

Me hubiera gustado tener tiempo y recursos para poder levantarme con esa profe y hacer un montón de cosas, pero tenía que lavar la loza, hacerle comida a mi hijo, salir a trabajar y esa impotencia de no poder ir ver a esa profe, ir a hablarle, que hagamos una grabación en vivo diciendo “hay que seguir haciendo esta hueá, acción directa”, pero no pude. Hice un comentario en Facebook y compartí el video porque estamos todos amarrados de manos.

Yo sé que hay mucha gente que quiere hacer muchas cosas y no puede porque económicamente está cagá y el país económicamente va a estar aún más cagao. Cada vez va a ser más difícil organizarnos porque no vamos a tener plata ni para comer, y esa hueá se viene en Chile brígida. Tenemos varios dirigentes “suicidados...”.

- ¿Crees que las personas comparten esos sentimientos de indignación o el ímpetu por hacer algo?

Claro po’, y más trabajado en todos estos años, la rabia se ha cocinado y está la mierda hirviendo en la cabeza de todos. La gente está súper chocante en la calle, en todos lados, pero es porque tiene una rabia contenida, y si esa rabia no se libera, van a seguir habiendo suicidios en el Costanera Center y en el Metro, pero está todo silenciado. Cuando éramos pingüinos decíamos que la olla estaba hirviendo, que nosotros teníamos el sartén por el mango. Ahora estamos dentro del sartén.

- ¿Y tú crees que haya opciones por hacer algo distinto?

Yo creo que sí. Tenemos opción, pero falta que gente que, sin querer algo a cambio, se organice. Gente que de verdad quiere hacer un cambio, nos organicemos y hagamos algo. Yo creo que todavía estamos a tiempo y siempre fue la opción de unirnos con estudiantes de toda América Latina y justamente eso es lo que no querían que hiciéramos. Siempre nos han cerrado de alguna manera la información de Argentina, de Bolivia, no nos llega la información de los estudiantes de allá. Siempre fue esa la idea, que estudiantes latinoamericanos se tomaran de la mano y hay que hacerlo, ese es el camino, eso es lo que se viene. No se hizo, estamos atrasados, pero para allá va la cosa, y el sistema lo sabe, y va a hacer todo lo posible por que esa hueá fracase, esa es nuestra lucha.

 

 

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